Medidas de prevenición y control de riesgos sobre las personas y los bienes

Gestión de Emergencias

Se entiende como autoprotección al sistema de acciones y medidas encaminadas a prevenir y controlar los riesgos sobre las personas y los bienes, a dar respuesta adecuada a las posibles situaciones de emergencia y a garantizar la integración de estas actuaciones con el sistema público de protección civil.

Estas acciones y medidas deben ser adoptadas por los titulares de las actividades, públicas o privadas, con sus propios medios y recursos, dentro de su ámbito de competencia.

El Plan de Autoprotección es el documento que establece el marco orgánico y funcional previsto para un centro, establecimiento, espacio, instalación o dependencia, con el objeto de prevenir y controlar los riesgos sobre las personas y los bienes y dar respuesta adecuada a las posibles situaciones de emergencia, en la zona bajo responsabilidad del titular de la actividad, garantizando la integración de éstas actuaciones con el sistema público de protección civil.

El Plan de Autoprotección aborda la identificación y evaluación de los riesgos, las acciones y medidas necesarias para la prevención y control de riesgos, así como las medidas de protección y otras actuaciones a adoptar en caso de emergencia.

Un PAU debidamente implantado es una pieza clave para una correcta gestión de las emergencias, pues nos permitirá prevenir y controlar los riesgos sobre las personas y los bienes.

Pero no es la única. Para superar con éxito una situación de emergencia desde el punto de vista de la reanudación de las actividades, será preciso disponer de un Plan de Continuidad de Negocio correctamente elaborado, implementado y comprobado.

El sistema de gestión de emergencias correctamente elaborado e implantado puede certificarse, según la norma ISO 22320.

Como hemos visto, la legislación vigente en materia de Protección Civil regula la elaboración de Planes de Autoprotección, que incluyen un apartado de organización y actuaciones para la respuesta ante emergencias, lo que supone una base para la implantación de ISO 22320, que aporta:

  • Formalidad y organización de los aspectos de la gestión de emergencias.
  • Mejoras a la gestión de la información para la comunicación, generación clara de evidencias y toma de decisiones.
  • Mayor compromiso e implicación de terceras partes involucradas en la gestión de emergencias.

En la práctica jurídica la certificación en ISO 22320 supondría una prueba muy relevante de que el responsable de la organización se ha preocupado por la eficacia de las medida organizativas, hasta el punto de usar el mejor modelo técnico existente.


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